El murmullo constante de Hill Enterprises se deslizaba por los pasillos como una sinfonía de teclas, pasos y voces profesionales.
El aire olía a café recién hecho, a perfume caro, y a la presión silenciosa de los grandes negocios.
Leah se encontraba de pie frente a una mesa larga de cristal, revisando unos bocetos junto a una pantalla encendida.
La lluvia leve había quedado atrás, pero aún podían verse las gotas resbalando por los ventanales, distorsionando el reflejo de su figura.
Llevaba el