Leah fue dada de alta a tempranas horas aunque con varios cuidados catalogado como necesarios.
La Villa La Matilde estaba en silencio.
Un silencio extraño, pesado, como si incluso las paredes supieran que algo definitivo estaba a punto de ocurrir. El atardecer entraba por los ventanales, tiñendo todo de tonos cálidos que contrastaban cruelmente con el frío que se sentía en el ambiente.
El médico fue claro, directo, casi severo con Kevin en el informe: reposo, cero alteraciones emocionales,