El día avanza en medio del caos oculto y las decepciones en el corazón. Entre tanto, la llegada de Dulce a Hill Enterprises no fue anunciada.
No hubo llamadas previas, ni mensajes, ni advertencias. Simplemente apareció, como lo había hecho tantas veces en el pasado, con una vianda cuidadosamente preparada entre sus manos y una expresión serena que no lograba ocultar del todo el cansancio que se le acumulaba en el rostro.
La recepción la reconoció de inmediato.
—La señora Hill —susurraron casi