Hill Enterprises estaba envuelta en un silencio tenso aquella mañana. No era el silencio habitual de eficiencia y concentración, sino uno cargado de urgencia, de nervios contenidos y miradas esquivas. Kevin Hill permanecía de pie frente a los ventanales de su despacho, con la ciudad de Bella Vista extendiéndose bajo sus pies como un tablero de ajedrez que, por primera vez en su vida, no sabía cómo mover.
La imagen de Leah, fría, distante, con esa mirada herida que no necesitó gritar para destr