Bella Vista
Dulce Navarro caminaba de un lado a otro en la amplia sala de estar como un animal enjaulado. La mansión estaba silenciosa, demasiado silenciosa para su gusto. Cada taconeo parecía un golpe de martillo en la oscuridad.
Kevin no regresaba a la Villa y eso era un tormento para ella.
Las luces de la casa estaban encendidas, todas, porque a Dulce le irritaba la oscuridad. Sus manos estaban heladas y sin embargo transpiraban. Trató de sentarse en el borde del sofá, pero apenas lo hizo s