Los golpes.
-Ah sí, así de puta te has vuelto Emma, si yo no te tengo para mí, nadie más te tendrá, dijo Ernesto lanzándose sobre Emma quien estaba desprevenida en la cocina del apartamento.
Ernesto tomándola del cabello la tiró al suelo de la sala de estar y le arrebató la camisa de un solo tirón.
-Maldita sea Emma, si no eres mía, no vas a ser de nadie entendiste, decía el hombre quien se desabrochaba su pantalón, mientras con la otra mano, sostenía el cuello de Emma haciendo presión fuertemente.
Sabes,