Vladislav
La noche se extendía como un manto de terciopelo negro sobre la mansión. Desde mi ventanal, observaba las estrellas, esos puntos de luz que habían sido testigos de mis siglos de existencia. Tantas noches como esta, contemplando el mismo cielo, pero nunca con este peso en el pecho.
Luna me evitaba. Lo había hecho durante tres días completos. Después de nuestro último enfrentamiento, había levantado un muro entre nosotros que ni siquiera yo, con toda mi fuerza sobrenatural, podía derrib