Luna
La noche caía sobre la mansión como un manto de terciopelo negro. Desde mi balcón, observaba las estrellas que parecían diamantes esparcidos sobre un lienzo oscuro. El viento frío acariciaba mi piel, pero ya no me estremecía como antes. Mi cuerpo había cambiado, se había adaptado a esta nueva existencia entre sombras.
Cerré los ojos y dejé que los recuerdos fluyeran como un río desbordado. Vladislav y yo en el jardín de rosas negras, sus dedos entrelazados con los míos mientras me explicab