Vladislav
La oscuridad me envolvía como un manto familiar. No era la nada absoluta, sino ese espacio entre la vida y la muerte que he visitado tantas veces a lo largo de mis siglos de existencia. Flotaba en ese limbo, consciente de que mi cuerpo luchaba por regenerarse. El veneno había penetrado más profundo de lo que imaginé, corroyendo cada célula, cada fibra de mi ser inmortal.
Sentí el tiempo pasar de manera extraña, como gotas de agua que caen lentamente en un estanque infinito. A veces, p