Vladislav
El dolor era un viejo conocido. A lo largo de mis siglos de existencia, había experimentado toda clase de agonías, desde las más primitivas hasta las más sofisticadas. Había sobrevivido a guerras, a traiciones, a estacas y a fuego. Pero este dolor era diferente. No era solo físico; era algo que se extendía más allá de la carne, algo que me hacía vulnerable de una manera que jamás había experimentado.
Abrí los ojos lentamente. La habitación estaba en penumbra, iluminada apenas por algu