— Respeta a tu esposa. Esa boca es la que siempre te embarca. Hoy te tocaba atrás y por chistoso, Stefano que es más inteligente, tomó el puesto – le dijo con los ojos cerrados, pero en eso fue rodada de repente en la cama.
El enorme cuerpo de Fabio presionando sobre ella.
— No, Stefano te metió la lengua mejor y te dejaste convencer por el juguetico de rubí. La próxima vez me toca a mí, te compraré uno de diamantes, no acepto un no por respuesta – le dijo lamiendo sus labios y restregándose