— ¿Estaban ustedes tres en la habitación 208?
Una chica pelirroja, con un piercing en la nariz y tatuajes subiendo por su cuello, miró a los tres personajes delante de ella.
Dos hombres grandotes, uno con bigote y pelo marrón, el otro con rastas y lentes oscuros.
En medio de ellos, una rubia bajita que ni les llegaba a los hombros.
¿Esta mujer se había comido ella sola, a esos dos fuertotes a su espalda? ¡Que envidia!
— Sí, solo venimos a dejar la habitación libre, gracias, guapa.
Carlot