Habían llegado a la ciudad, sin peligros y a salvo.
Estacionaron al lado de un parque de niños vacío, donde se bajaron a ser reprendidos.
Fabio y Stefano frente a la Duquesa, sin siquiera rechistar.
— ¡¿Fabio que demonios pasa contigo?! ¿Estás mal de la cabeza? ¡Primero le robas a unos tipos peligrosos y luego casi nos matas frente al tren!
— ¡Te juro que si moríamos, me iba a pasar la eternidad metiéndote un palo con alambre por un culo!
— Auch – Stefano no pudo evitar hacer una mueca de dolo