— Porque necesitas aún rehabilitación y además ella te vigila de que te cuides y no te andes fugando todos los días – le respondió muy tranquilo.
Ya sabía muy bien por qué su afán en ganar dinero, quién la perseguía poniendo su vida en riesgo y el porqué.
Carlotta hizo un puchero, pero no siguió protestando.
— Bien, ¿algo más para lo que me llamaras?
— Sí, de hecho, hay algo que quiero conversar contigo y antes de que saltes a la defensiva, que sepas que es en buena lid.
Fabio y Stefano ha