¡BAM!
Se escuchó el golpe sordo de dos cuerpos enredados que cayeron al suelo.
La cabeza de la Duquesa protegida por las manos de Fabio contra su pecho.
La espalda masculina sobre la dura superficie, mientras Carlotta se acostaba encima de él, en una posición incómoda, pero muy muy cercana.
— Fabio, ¿estás bien? – levantó la cabeza a la vez que Fabio bajaba la suya, para preguntarle lo mismo
— Lo… lo siento, soy muy torpe.
La mujer le dijo en un susurro a solo centímetros de su masculino rostr