Estaba reacia a darle participación de sus problemas a otra persona y menos a ese hombre, pero algo era indiscutible, necesitaba ayuda.
— Duquesa, ¿Dónde está? – la voz seria de Fabio se escuchó.
— Guardaespaldas, yo… yo, necesito tu ayuda – le dijo con voz entrecortada y sorbiendo los mocos.
— ¡Carlotta dime inmediatamente dónde estás! ¡Voy enseguida!
Fabio le dijo desesperado y ella le dio la dirección.
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El Duque Oscuro manejaba el porche negro a máxima velocidad, su ceño fruncido