—Me voy a arrancar esta maldita corbata del cuello.
—Solo tendrás que soportarla un par de horas, Alfa —dije, sin apartar la vista de la tableta que tenía entre las manos—. En el mundo humano, un buen traje es más efectivo que una armadura de acero. Además, esa seda negra te sienta mucho mejor de lo que crees.
Damien se removió, inquieto, mientras nuestro convoy de todoterrenos negros avanzaba a toda velocidad por el asfalto mojado y bañado por luces de neón de la ciudad. Se aflojó un dedo la c