El aire helado del patio exterior se había teñido por completo de blanco debido al vapor de nitrógeno que dejó el cilindro reventado. Jax soltó con un golpe seco el inmenso tubo vacío sobre el suelo metálico y se secó el sudor de la frente con las manos enfundadas en guantes.
—Luna, te juro que si la válvula de ese cilindro de plomo no se hubiera congelado en el exacto segundo en que lo hizo, ahora mismo no estaríamos aquí hablando ni de este aire que respiramos —dijo Jax, incorporándose mientr