—Dime que es una broma, Thomas —dijo Jax, deteniéndose en seco justo antes de salir del callejón. Señaló con un dedo acusador el pecho del logístico—. ¿De verdad te has puesto una corbata con estampado de patos? Vamos a infiltrarnos en el centro de operaciones de un sindicato criminal que fabrica armas biológicas, ¿y tú traes patos en el cuello?
Thomas se ajustó el nudo de la corbata con las manos temblorosas, sudando a pesar de la brisa fría que subía desde el Bósforo.
—Es una corbata de la su