—Clara, pásame la jeringa de cinco mililitros y el vial con la solución salina hipertónica. Y ajusta la luz del fotóforo, no veo bien la bifurcación de la vena basílica.
La luz blanca de la lámpara halógena iluminaba la pequeña mesa de exploración del dispensario. Elías, el anciano minero, yacía con el torso desnudo, respirando de manera rítmica mientras yo desinfectaba con un algodón impregnado en alcohol la zona justo debajo de su clavícula.
—La saturación de oxígeno ha subido al noventa y se