—Hoy quemaremos ese consejo —había dicho Damien. En mitad de la biblioteca, se giró hacia la puerta con ese fuego oscuro ardiendo en sus ojos.
Le agarré del brazo en cuanto dio el primer paso. —Damien, espera. No puedes hacerlo.
Me lanzó una mirada que me dejó sin aliento por un instante. —¿Me estás diciendo lo que puedo o no puedo hacer, Elara?
—Te estoy diciendo lo que es sensato —respondí sin retroceder—. Si matas a Silas en mitad del consejo sin pruebas, todo el Norte se pondrá en tu contra