Viggo continuó acariciando mi vientre, pero su sonrisa se desvaneció lentamente mientras sus ojos se encontraban con los míos. Tragué en seco, temiendo que estuviera a punto de hacer o decir algo que arruinara este momento.
—¿Sabes lo que esto significa para nosotros? —preguntó en un susurro.
Intenté responder, pero mis palabras se atoraron en mi garganta. Lo único que logré fue asentir débilmente, sintiendo cómo mi corazón latía desbocado.
—Significa que todo ha cambiado —continuó—. Que ya no