C99-PENSAMIENTOS NOCTURNOS
En otra parte en Riad, en el taller, Kareem roncaba en el rincón con la boca abierta y los brazos cruzados sobre el pecho, completamente ajeno al mundo. Baron lo miró desde la cama, que ahora al menos era una cama de verdad, estrecha y con un colchón que había conocido tiempos mejores, pero cama al fin. Tenía ropa limpia también, sencilla, un pantalón oscuro y una camisa de algodón que le quedaba justa en los hombros.
Y comida.
Kareem le había traído arroz con cordero