C250- EL NACIMIENTO DE LA PRINCESA Y LA DESPEDIDA
La habitación olía a antiséptico y a esa tensión típica que se siente en los cuartos donde algo muy importante está a punto de pasar.
Mariam tenía la frente llena de sudor y los dientes bien apretados.
Llevaba ya horas en ese proceso y, aunque no se quejaba entre una contracción y otra, solo respiraba profundo con los ojos cerrados. Y cada vez que llegaba una nueva ola de dolor, le apretaba la mano a la de su madre Amira, quien llevaba horas d