CAPÍTULO EXTRA: DANZA DE SEDUCCIÓN
Eran casi las once de la noche cuando Zayd seguía sentado detrás del escritorio de su estudio privado, revisando informes del Ministerio de Defensa. Llevaba los primeros botones del thobe abiertos, el cabello desordenado por el cansancio y la mandíbula tensa.
De pronto, la música empezó a sonar suave desde el sistema de audio oculto del palacio: un ritmo de percusión árabe antiguo, lento, místico y profundamente erótico.
Levantó la vista, intrigado.
Al segundo