C242- SERÁ UN HONOR
Mariam se separó despacio para poder mirarlo.
Le puso las manos en la cara y le pasó los pulgares por la línea de la mandíbula, como si necesitara confirmar por sí misma que todo era real, que de verdad estaba ahí y que no se trataba de otra videollamada.
\Finalmente, sonrió.
—Mi corazón volvió a la vida, mi jeque.
Zayd le tomó la cara entre las manos con delicadeza y le besó los labios.
Lo hizo despacio, sin ninguna prisa, disfrutando del tipo de calma que solo existe cuando