C128-CONFESIONES DEL CORAZÓN
Zayd llegó al palacio cuando el sol ya había caído.
Ibrahim estaba estable.
Eso era lo primero que importaba y lo que Zayd había repetido mentalmente durante las horas que pasó sentado en la silla junto a su cama en la clínica.
Tres costillas fisuradas.
El corte en el costado que Mariam había contenido a tiempo, suturado después por el médico con doce puntos, una contusión en la cabeza que requería reposo y observación. Los otros dos hombres del vehículo habían salid