C129 -TALAQ
Al día siguiente, cuando Mariam abrió los ojos y lo primero que vio fue a Zayd. Él estaba sentado en el borde de la cama, ya vestido, con los codos sobre las rodillas y los ojos en ella.
No haciendo nada más que mirarla.
—¿Cuánto tiempo llevas ahí?
—Un rato.
—Eso es raro.
—Es temprano, tengo permiso de ser raro.
Mariam se incorporó despacio con el cabello revuelto y los ojos todavía medio cerrados. Zayd le puso la mano en la mejilla y si antes la miraba enamorado, ahora la mir