UN HIJO.
Al día siguiente Zaira leyó el mensaje de Dante, ella se sentía un poco confundida con todo aquello.
Al llegar a la oficina, pensó que debía tener el valor para hablar con el hombre acerca de lo que estaba sucediendo, de lo que Gemma le había dicho en el elevador, si iban a luchar por el amor que sentían, lo lógico era que hablaran de frente y sin ningún secreto.
-Buenos días Susana, ¿Dante está en su oficina?
-No Zaira, el jefe salió, dijo que no sabía a qué hora volvía, iba a asuntos personal