EN EL CLUB PRIVADO.
-¿Zai, no nos sacarán a rastras de este lugar?
-Claro que no, mi tío Arnold me ha comprado una membrecía para que las trajera a cenar y a bailar un rato, ya saben, él es como mi papá, dijo Zaira suspirando ante el recuerdo de su padre.
Así que nada, a pasarla bien señoritas.
Entraron, había una mesa reservada para ellas tres, en la segunda planta, en donde se podía observar la pista de baile, justo al lado en la mesa continua, había una mujer de espalda con un vestido que dejaba ver su torneado