Mía
Escapar de Joshua no era tarea sencilla. Tuve que dejar pasar varios días y soportar que me tocara para poder hacerlo confiar y que me dejara acompañarlo a ver a mi padre. Le hice creer que llegaríamos a un acuerdo y que me dedicaría a hacer diseños en una empresa que él mismo abriría a mi nombre.
Que lo considerara tan poderoso lo hizo sonreír con agrado.
—¿En verdad es eso lo que quieres? —me había preguntado mientras metía el rostro entre mis pechos—. Pues eso tendrás, con tal de que o