Joshua
Ver a Ámbar después de todo lo que estaba pasando, solo me causa dolor de estómago. ¿Cómo pude haber estado ciego y estar enamorado de una maldita perra que no dudó en echarme de su vida cuando es lo que es gracias a mí? Y Mía es prácticamente lo mismo, es otra traidora, pero simplemente no la puedo soltar, menos dejar que se alíe con ellos.
Sé que debería preocuparme por lo que pueda pasar cuando ella abra la boca, pero en realidad, lo único que me importa es tenerla de vuelta a mi lad