La tarde caía sobre Thalassa tiñendo el cielo de un naranja encendido. En el hangar de la estación, el ambiente era de victoria anticipada. Lucas estaba junto a la camioneta de Gabriel, pasando un trapo por el capó con un esmero sospechoso y asegurándose de que el tanque de gasolina estuviera lleno. Gabriel, por su parte, se ajustaba una camisa limpia mientras revisaba su reloj cada dos minutos.
En el exterior, el rugido de una moto de gran cilindrada anunció la llegada del detective. Noah apar