La escena en la Estación 314 era, cuanto menos, patética. La mesa de madera del comedor estaba cubierta de restos de pizza, latas de cerveza y cartas de póquer. Gabriel, Noah, Lucas, Liam y Nicolás estaban sumergidos en una partida silenciosa, intentando ahogar la frustración de haber sido plantados por las mujeres de su vida.
—Tengo un trío de reinas —anunció Liam, dejando las cartas con desgana—. Aunque preferiría estar viendo a la reina de mi vida en el puerto.
—Cállate, Liam. Tu "reina" te