Trysa con cuidado ayudo a Ramsés a levantarse. Todavía no estaba del todo estable, y su mano descansaba pesadamente sobre el cuello de ella, mientras trysa lo rodeaba por la cintura.
—Salgamos de aquí —murmuró él, con una sonrisa lasciva en sus labios—. Necesito un baño relajante... y poseer a mi diosa —un gruñido de satisfacción acompañó sus palabras.
Trysa levantó la vista y se encontró con los ojos relajados de Ramsés, lo que la hizo soltar un largo suspiro. Lo que acababa de vivir era algo