Capítulo 56

Eiden, al verse liberado, corrió hacia Cleo llorando, se arrodilló y le colocó las manitos sobre el pecho. Pero ella no respondía; las patadas le habían causado daños graves a algunos órganos vitales.

Los otros tres hombres miraban temblando como se le apagaba la vida a su compañero, desesperados salieron corriendo, pero fue en vano. Una bandada de abejas los atacó, picándolos por todas partes, mientras unas raíces emergían del suelo, arrastrándolos y sujetándolos firmemente a un arbusto.

Arad
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