—¿y cuáles son para Ud. las razones, para UD afirme que Dios odia la ciudad? Insistió jean-Paul, con una firmeza tal, que el hombre sintió la necesidad apremiante de responder con gran determinación, —en primer lugar, un Dios tal como se propagó en Alemania en la época del reformador, un hombre llamado Martín Lutero, del cual se habló maravillas, ¿Cómo puede comunicarse con algún hombre de Gevaudan? Que no sabe leer, no entiende ni lo que significa teología, y peor aún.
Sí, un Dios que se dice