La enorme bestia se quedó parada, observaba el cuerpo destrozado de la niña, Juliano seguía en su búsqueda, y lentamente volvía entre el plantío, la bestia corrió a toda velocidad, dejando sus enormes huellas sobre el mismo lugar donde instantes atrás había estado Lía, Juliano regreso por fin, y cuando miro en dirección donde había estado Lía, sus ojos se quedaron fríos.
Un grito aterrador se oyó en medio de la plantación de maíz, Emilia corrió hasta el lugar donde había oído el grito, una dese