La noticia corría como pólvora por todo el condado, el júbilo en toda la ciudad montañosa no se hizo esperar, casi todos los medios de la ciudad habían difundido la fama del cazador, el asesino de la bestia, tal como se lo nombraba en la prensa escrita de la época, el conde dragón y sus hombres respiraron tranquilos; sin embargo, un temor poderoso se apoderó del ser del conde, que sin dudarlo, descendió de la habitación, subió a caballo, sin escolta, y se marchó en dirección hasta la cabaña de E
Becketr Castell
Pido disculpas, por no poder actualizar seguido, he estado enfermo, espero me comprendáis.
Atte.: Becketr.