ETIENNE LE FON.
El silencio invadió la sala de la diócesis, Étienne Le Fon, estaba sorprendido, una larga gota gorda de sudor resbalo por su mejilla,
—no existe tal como una bestia de ese tipo, respondió Étienne Le Fon, hasta el momento lo único que recorre el condado es una historia de una bestia que ha atacado a algunos cazadores en las colinas de la ciudad, por qué si existiera tal bestia, ya se hubiese informado a París para que se enviasen refuerzos para la cacería de la misma. Jean-Paul, le miro de pies