Era el delirio…
Literalmente se sentía fuera de su cuerpo, y su vientre le dolía mucho cuando el deseo se apretó en su centro.
—Puedes revolcarte todo lo que quieras en mi mano… será un espectáculo de ver…
—Mikhail… —Mila se contrajo cuando él insertó sus dedos, preparándola y al mismo tiempo llevándola a un nivel mayor.
Era un poco doloroso para Mila, pero la adrenalina que corría por sus venas, y este deseo grueso que la embargaba, hacía que las molestias pasaran a segundo plano.
Mikhail besó