—¿Y no crees que no te contesta porque la jodes demasiado?
—Es mi hija, y se supone que estaba en tu casa… ¿Cómo es posible que permitas que esté en medio de una balacera?
—Lo investigaré, pero no me grites, no puedo colocarle una cadena en sus pies… Sergei ya viene en camino con ella…
—¡Sergei es un imbécil! Espero que Mila tampoco quiera algo con él… —Y Alex esbozó una sonrisa.
—¿No prefieres que su virtud quede en la familia?
—¡Cállate maldit* hijo de put@! —Sibel colocó una mano en la espal