Mila se mantuvo en silencio mientras el apretón de manos con Mikhail sellaba su acuerdo. Aunque la oferta era tentadora, no podía evitar sentir una oleada de temor recorriendo su cuerpo. Sabía que trabajar con Mikhail implicaría adentrarse a mucho, sobre todo porque ella siempre le mostraba una debilidad evidente, así que tenía que ser impermeable de ahora en adelante.
Además, ni siquiera sabría la reacción de su padre antes esto, ni la reacción de Sergei cuando fue desplazado en segundo lugar,