Mundo ficciónIniciar sesiónEl secreto que Hermann Schneider Jr. llevaba en su ADN valía más que los $4.7 trillones de Atlas... porque era la llave de la inmortalidad.
El Gulfstream G650 cortaba el cielo europeo a 36,000 pies de altura, suspendido en ese espacio liminal entre el día que moría sobre los Alpes y la noche que se extendía como una promesa oscura hacia el este. Las 17:43 marcaban el reloj digital de la cabina, pero el tiempo se había convertido en un concepto abstracto, irrelevante, medido únicamente







