Mundo ficciónIniciar sesiónConstruir casa propia cuando vienes de vivir en hoteles y contratos es el acto más radical de permanencia.
Valentina lo pensó la primera mañana que entró a la casa de Oaxaca con las llaves en la mano y el olor a pintura reciente mezclándose con algo más antiguo, más persistente: el olor de los muros de adobe que habían absorbido décadas de lluvia y sol y vidas de otras personas. La casa era pequeña en comparaci&oacut







