Mundo ficciónIniciar sesiónLos muertos tienen la costumbre de resolver asuntos que los vivos dejaron pendientes.
La notaría estaba en el centro de Mérida, en un edificio de fachada colonial que había sobrevivido tres siglos de humedad y dos de negligencia arquitectónica. El letrero de madera sobre la puerta principal decía Notaría Pública Número Doce con letras doradas que habían perdido parte de su lustre, y el interior olía a papel viejo y a







