Mundo ficciónIniciar sesiónLas cartas póstumas tienen una crueldad gentil: llegan cuando ya aprendiste a vivir sin quien las escribió.
El sobre llevaba tres días en la mesa de la terraza sin que ninguno de los dos lo abriera. No era miedo exactamente lo que los detenía, sino algo más parecido al respeto que se le tiene a un momento que sabe que es el último de su especie. Diego lo había encontrado entre los documentos del hotel en Oaxaca, metido en un cajón







