Con una fuerte aspiración, ella sintió cómo Kereem besó su cuello con deseo, y susurró cerca de su oído, moviendo todas sus fibras.
—Tengo algo para ti… —Ella no se dio la vuelta, pero sintió cómo arregló su cabello a un lado y luego el frío metal reposó en su cuello.
Al mirar hacia abajo, era una cadeneta de oro, que tenía una letra preciosa, con pequeños diamantes incrustados decorándola.
Así que sonrió, mientras una lágrima se le escurrió de sus ojos.
Tomó rápidamente la letra para mirarla,