Zahar parpadeó por un momento, y cuando abrió los ojos se encontró con la cama vacía, ella se sentó viendo el reloj, que ya daban las cinco de la tarde y se levantó espantada.
¿Cómo había dormido tanto?
Observó a todas partes y se levantó caminando descalza por toda la suite, y una caja roja, le llamó la atención en centro de la mesa, donde había estado con Kereem ayer.
Ella se dirigió al lugar y la abrió. Había una caja de teléfono, y una nota.
“Tu primer teléfono, es un paso… nos vemos esta n