Zahar asintió, y luego le entregó el puro a Aziz.
En el momento en que Bakir alertó a sus hombres a que prontamente se trasladarían a otro punto, le dijo a Zahar que fuera con ellos, mientras él volvió a entrar al salón frente a Aziz.
—Hoy tampoco reportamos amenazas de ataques, y yo digo que estemos muy atentos. Es bastante extraño.
—Mantente atento —Aziz lo señaló—. Y, sobre todo, con Zahar
—¿Realmente la dejará ir? —Aziz sonrió de oreja a oreja y luego miró a Aziz como si lo calculara. Aq